Thursday, September 03, 2009

la idiotez de la vida rural


Mis manos estan cortadas. Mis brazos aranyados. Mis piernas llenas de pidaduras de mosquitos, hormigas y quien sabe que otros insectos. Me duelen los rinyones. Hace dias que no me puedo depilar y mi cepillo de dientes es el escondite favorito de las mini hormigas que comparten caravana conmigo. Cada vez que pienso en mi dentista sonrio; no se que pensaria de utilizar hormigas para combatir el sarro y la caries.

Las manyanas en Humpty Doo son gloriosas. El amanecer, espectacular. Levantarse a las 06:00 de la manyana y ver como los primeros rayos del sol despiertan todo y a todos, es un regalo de los dioses.

Las horas que van de las 10:00 a las 16:00 son el horno del mediodia y, sin embargo, me gustan. Beber un cafe caliente, ponerme un rato bajo el ventilador de la cocina y disfrutar del aire fresco para mas tarde volver a salir a la danyina luz del mediodia entrecerrando solo un poco los ojos y ver esas magnificas nubes blancas recortadas contra el majestuoso cielo azul. Entrar entonces en la caravana y esperar, tumbada medio desnuda en la cama, esa pequenya brisa que hara que se evaporen las gotas de sudor y me liberara de unos cuantos grados de temperatura.

A las 16:00, me acerco al shed lentamente, el calor todavia es agobiante a estas horas, para empaquetar lo que hemos estado recogiendo por la manyana temprano. Calabacines y albahaca, todo organicamente producido. Trabajar bajo techo y con un ventilador gigante parece, a priori, mas atractivo y no se que es pero a mi me gusta menos. El cansancio fisico es menor pero la monotonia me mata.

A la caida del sol, el trabajo ha terminado. Me pongo de gala (pantalon largo y chaqueta contra los gigantescos mosquitos) y doy una vuelta a ver si puedo avistar de nuevo otra golden tree snake. Preciosa.

Los dias pasan rapidos. Todos son iguales y, sin embargo, hay algo de magnetico en esta sencillez, en esta quietud; creo que lo llaman la idiotez de la vida rural.

2 comments:

elena said...

Hola preciosa! Aquí estoy, inmersa en la idiotez de la vida urbana de nuevo. Envidia sana, pero envidia. Puestos a hacer el idiota, prefiero ver amaneceres y recoger calabacines!
Te has convertido entonces en la mujer caracol? O es que te prestaron un caparazón para la recolectora ocasión? ;)
Un beso grande

MONICA said...

El caparazon estaba alli, esperandome, tambien tuve otro en Pappimbarra....

besazos