Sunday, March 23, 2008

de halagos, piropos y la vanidad misma

Un mozo de pista del circo cada vez que se cruza conmigo y me saluda, levanta una de sus cejas de manera insinuante, imposta un poco la voz y me espeta un Linda que resuena en mis oidos durante minutos y retuerce mis higadillos hasta lo más profundo de mi ser.

René es más dado a utilizar un Guapa que suena con un maravilloso acento que delata de inmediato su procedencia francesa. Este guapa siempre viene acompañado de una mano tendida y un par de besos, de los bien dados.

Dani, otro habitante del circo, es más de piropo castizo y graciosillo, de los que escandalizarían a feministas radicales desaborias. Así una tarde mítica, a la hora del café, cuando el cerebro parece funcionar un poco más lentamente que de costumbre; Dani vió a una de las taquilleras del circo, vestida completamente de color verde, apostada en la barra del bar que ve todas nuestras idas y venidas. Sin pensarlo dos veces, se le acercó y le dijo en voz bien alta: Si estás así de verde, Cómo estarás de madura! Ante lo cual, el resto de las presentes no pudimos más que reirnos a mandíbula batiente.

En mi corazoncillo todavía recuerdo cuando P. me confesó telefónicamente que era la Segunda mujer más bella que había conocido, a lo cual, con bastante sorna, le contesté que eso sólo podía significar que conocía a pocas mujeres.

Mis últimos días, que han sido lunáticos, premenstruales y gruñones, gruñones como sólo la combinación de una luna llena de marzo y un ciclo menstrual pueden conseguir; han sido días llenos de piropos. ¿Piropea el que quiere piropear? ¿Piropea el que sabe piropear? ó ¿Piropea el que tiene un receptor que quiere ser piropeado y halagado?

Esteban no imaginaba que su Qué maja eres! iba a ser interpretado por mi, con uno de mis días grises y susceptibles, como un bacile, y que, al final, le ganaría una charla mía en la barra de otro bar, a la hora de las cañitas; cuando el cerebro, no es que parezca funcionar más lentamente que de costumbre, si no que directamente ha cometido el harakiri.

Esta tarde me encuentro con un eres descarnadamente lúcida y sensatamente arrebatada en tu blog que un anónimo (para mi) ha escrito en un blog que no firmo pero sí leo con fruición. No sé si lo comparto, ni si lo llego a entender 100%, en cualquier caso, suena fenomenal.

Los halagos gustan, como los dulces pero, a veces, empachan. Hay que saber decirlos, escribirlos, expresarlos y sobre todo, hay que elegir el momento preciso y precioso. Halagar dice la Real Academia que es "Dar a alguien muestras de afecto o rendimiento con palabras o acciones que puedan serle gratas."

A mi me gustan especialmente los halagos que vienen de mujeres, halagos que normalmente nada tienen que ver con los rasgos externos de una sino con los de dentro, los íntimos y profundos, los que moldean lo que luego se ve por fuera. Sospecho que por esto mismo, los halagos de este mundo paralelo, no físico, son como los halagos de las mujeres, de los que me gustan más.

2 comments:

Zomas Osborn said...

Es lo que tiene dejar una puerta abierta. Que por estas entradas se cuela cualquier piropo. Y uno al entrar observa cómo, de una forma clara, visceral y cruda, transmites esa impetuosidad que sólo el buen juicio es capaz de dar. Soy Zomas (ya no soy un anónimo). Bienvenida al club de los exasperados.

Y, por aquello de continuar con mensajes en casas ajenas, esto es para Andre: “Sigo esperando tus llaves”.

Nuevamente, a las dos, NABRAZO!

javier h. said...

una vez lei un piropo; mejor dicho una dedicatoria en un libro; más precisamente una dedicatoria en un libro de algebra lineal y geometría; se supone del autor de la obra a su amada:

"al elemento afin de mi conjunto cociente"

no entendí nada aún sabiendo lo que era un espacio afin y un conjunto cociente; espero que el autor del piropo lo entendiera realmente ya que si lo uso como un piropo metafórico (por eso de aquí se cuece algo afin) era un autentico gilipollas.

lo único que le faltaba era regalar una nanci barriguitas en una bolsa del eroski.

yo si llego a ser la amada le denuncio por imprecisión semántica.

javier h.