Thursday, March 04, 2010

de bellas adormiladas

La gente se arregla todos los días el cabello. ¿Por qué no el corazón?
Proverbio Chino

La repisa de su cuarto de baño es una favela superpoblada de fórmulas mágicas. Sérums antiedad cremas con vitamina C antiojeras.

Su armario ya no puede soportar la cantidad de nuevos modelitos que día tras día se acumulan en sus entrañas y no sabe qué ofrecerle cuando cada mañana le aterroriza con el inevitable ¨¿Qué me pongo hoy? que estás en los cielos...¨

Se lleva las manos a la cabeza ante las axilas femeninas, ajenas por supuesto, no depiladas. Y le han convencido de que esa arruga del entrecejo que tantos años le costó ganarse ha de desaparecer, Botox mediante.

En estos tiempos de 90-60-90, hipoalergénicos, tersos y bellos, leo por otro lado que está comprobado científicamente (Santa Ciencia) que el olor que más atrae a los machos humanos es el de la hormonación femenina. Y también nos han convencido de que hay que enmascarar todo olor corporal dejándose el sueldo en perfumes y desodorantes caros.

1 comment:

Anonymous said...

--El revés de la medalla--

Conozco a una chica joven que reparte periodicos de lunes a sábado aguantando de pie el frío de este invierno crudo, durante 10 horas al día. De momento es lo que hay. Por lo menos ya no llora todos los días pensando en sus amores frustrados del pasado. Y menos mal, porque la sal de sus làgrimas dañó la piel de su ojo izquierdo que desde entonces pela y se escueze con el solo contacto del frio seco de su ciudad natal Bosniaca.

Intenta aliviarlo con vitamina c pero no acaba de currarse nunca, Le gustaría poder pensar màs en sus proyectos personales, pero su rítmo de vida se lo impide. Aún así, encuentra siempre un poco de tiempo para ello, aunque le cueste horas de descanso y jaquecas multiples todas las semanas, porque en el fondo siempre tiene la esperanza de que la rueda de la vida girará tarde o temprano.

Eso sí, está siempre bien vestida porque un día, conoció a una señora muy mayor, que le ofreció un tiempo de descuentos para rehacer su armario de ropa, que tan solo mide un metro de largo pero que, hasta ahora, resiste bien al peso de sus nuevos modelitos que presta con mucho gusto a toda persona que se los pide. Piensa que de lo malo, malo, es una suerte de tener por fin, ropa nueva y adecuada para sus futuras entrevistas y conferencias que tendrá que dar un día. Todo durará solo un tiempo, así que se aprovecha todo lo que puede. Bueno, o eso piensa ella...

El polvo que sueltan los paquetes de plástico de los periódicos convirtió sus manos en una masa áspera que intenta aliviar con cremas super hydratantes. Me contó que hace un més al entrar en una tienda para comprarse una de estas, se dejo tentar por probar una de esas cremas nocturnas que van con serum, y que dicen hydratan las pieles más sensibles y extramadamente secas, como la suya.

Pensó que quizás, por esta vía podría verse con mejor aspeto del que tiene cuando llega a casa, agotada, pálida del frío y con ojeras siempre en aumento. Me confesó que aunque seguramente habría una parte muy psicológica en todo esto, le gustaba cojer tiempo para cuidarse porque entonces, también se sentía mejor por dentro.

Nunca pensó que le daría crédito a esas pócimas de "belleza" pero como bien ya sabe, cuando uno piensa toda la vida en blanco, llega el día y actua en negro. Por eso tampoco se permite judgar a su panadera, (como hacen todos los de su pueblo). Ella se inyectó bottox entre las cejas para quitarse sus arrugitas, que ya no soportaba ver, aunque estas le quedaban muy sexys!

Esa panadera que todos tratan de superficial, había tenido una vida muy llena. Cuando aún estaba estudiando filología romana, le captaron para bailar en Broadway y después de verse atrapada en el vicio del éxito, se convirtió en misionera para ir a ayudar a los pobres del tierzo mundo. Se sentía culpable de vivir bien, mientras que más de medio planeta estaba en la miseria absoluta. Al final, volvió a su pueblo, cansada de buscarle un sentido a todo.
Descubrió sencillamente, que haciendo pan y pasteles se sentía plena y conseguia hacer feliz a los que le venian a pedir limosna, a la hora de cerrar la panadería. Pero eso, a las marujas del pueblo les daba igual, porque mientrás que unas usan antiojeras, otras usan anteojeras perdiendo así otros lados de la realidad".

"Dedico esta historieta a la peliroja que hacia baile clásico en la fila delante mía y que desprendia un olor nauseabundo por sus pelos de sobaco que median 8 cm de largo y de los cuales se escurrian gotitas asquerosas de sudor frio"