Wednesday, May 21, 2008

aquella dulce y extraña simbiosis

"Se dejaba llevar, se dejaba llevar por ti,
no esperaba jamás y no espera si no es por ti.

Nunca la oyes hablar, sólo habla contigo y nadie más,
nada puede sufrir, que él no sepa solucionar"

Azul
Antonio Vega


De pequeña sólo hablaba con Él. Él era su interlocutor con el mundo, su portavoz, su representante. A cambio de tamaño honor, Él sólo hacía lo que Ella ordenaba. Nadie más podía regir sus actos en aquel mundo que ambos compartían.

Cuando Ella necesitaba con urgencia visitar el lavabo en mitad de la clase de dibujo, le susurraba al oido, y entonces Él, presto, expresaba en voz alta sus deseos y estos eran concedidos. No parecían necesitar nada más del mundo exterior.

A su alrededor se hacían aspavientos y se juraba y perjuraba que aquello no era normal, que tenían que separarlos. La perfecta simbiosis que aquellos pequeños habían alcanzado a tan corta edad no parecía ser bien vista a los ojos de unos mayores incrédulos y cuadriculados.

Ahora viven separados por kilómetros. Nunca hablan. No recuerdan el tiempo en que Él era un recitador de deseos y Ella una ideadora de planes.

5 comments:

Anonymous said...

Ya sólo recitamos planes, planes que se convierten en deseos, deseos que se quedan en ideas. Eso sí, ya nadie lo encuentra extraño, ya nadie necesita separarnos.

MONICA said...

je je je

love u

Andreilla said...

Me has recordado a mi relato favorito de Beckett: "Basta" o "Enough". El idioma original es francés, anyway.

100% recomendable... como los deseos!!.
Andrea

Anonymous said...

Hola Candela. No me pasa nada, quizá sea la época del año(primavera, exámenes y demás...) Por lo demás estoy genial, pero gracias por preguntar. Me ha gustado mucho tu texto. Siempre hay un planificador y un ejecutador en cualquier grupo de dos personas. A mí me gusta compaginar un poco las dos cosas. No está mal, ¿no?

Un saludo afectuoso.
Suya,
Violeta.

MONICA said...

Intentare leer a Beckett...